El
día 1 de noviembre es la fiesta de Todos los Santos, hay muchos,
blancos, negros, jóvenes, ancianos y niños. Unos han sido siempre
muy buenos, otros no se portaron muy bien, pero al final se dieron
cuenta que Jesús era su amigo y les quería como eran y decidieron
seguirle. Algunos vivían con los pobres, otros eran ricos y
vendieron todo para seguir a Jesús. Algunos eran sabios, otros muy
sencillos pero todos tenían algo en común: se habían dado cuenta
que no hay nadie ni nada tan importante como Jesús.
Nosotros
también podemos ser santos pero tenemos que esforzarnos en hacer lo
que Jesús nos enseñó: Amar a Dios y al prójimo como a nosotros
mismos.
Este
día se recuerda a todas aquellas personas que quisieron seguir a
Jesús por encima de todo. A muchos ni siquiera se les ha
canonizado, no están en el calendario, no tienen un día especial,
pero Dios les conoce y sabe que son santos. Este día es para todos
ellos.
A
San Luis Gonzaga cuando era un niño como vosotros le preguntaron
cuando estaba en el recreo, que haría si en ese momento supiese que
se iba a acabar el mundo. Dijo que seguiría jugando porque en ese
momento era lo que tenía que hacer. Nosotros si queremos ser santos
debemos hacer en cada momento nuestras obligaciones lo mejor que
sepamos. Además debemos ser alegres porque otro santo dijo que un
santo triste es un triste santo.
San
Agustín decía "ama y haz lo que quieras" sí amas a
alguien no puedes hacer nada malo.
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